Para un cristiano occidental tener la experiencia de recorrer las calles en un país de mayoría musulmana -como lo es Jordania con sólo el 3% de cristianos- en un viernes es, sin duda, una experiencia inolvidable.
Llegué el jueves por la tarde a Tierra Santa con un grupo de 60 periodistas al aeropuerto civil "Marka" de Ammán, capital de Jordania -país pacífico que se destaca por apertura y diálogo entre religiones- modelo para muchos para el mundo islámico.
El vuelo privado despegó puntual y así comenzó esta aventura: la cobertura del viaje del Papa Benedicto XVI en Jordania, Israel y los territorios autónomos de Palestina, buena parte del mundo lo seguía con gran atención.
El vuelo privado despegó puntual y así comenzó esta aventura: la cobertura del viaje del Papa Benedicto XVI en Jordania, Israel y los territorios autónomos de Palestina, buena parte del mundo lo seguía con gran atención.

El jueves nos recibió una ciudad con mucho tráfico y al llegar al hotel, en el lobby, una gran fiesta. Se trataba de un matrimonio entre cristianos en un país árabe en la cual todos los invitados, sin importar qué religión tenían, bailaban al ritmo de la música tradicional, eran aproximadamente 8 músicos con diferentes instrumentos musicales, portando con orgullo sus trajes típicos. Ya se imaginarán el gran "espectáculo" para los recién llegados periodistas, comenzaron las fotos y los videos...
El viernes por la mañana, todo el tráfico, el ruido y la fiesta desaparecieron, la ciudad parecía desierta y sólo se veían algunos transportes turísticos ¿dónde estaba toda la gente? Gran parte del 97% de la población se preparaba para ir a las 12pm a la mezquita más cercana a escuchar el discurso semanal y rezar. Era el mismo viernes que la autoridad máxima de la Iglesia Católica llegaba a la ciudad, y la vida de la mayoría seguía con normalidad: el jueves por la noche las fiestas porque los viernes no se trabaja para ir a la mezquita a rezar y muchos aprovechan antes para hacer compras en el mercado cercano.
Este viernes después del Regina Coeli, nos detuvimos frente una mezquita que se encontraba entre una iglesia ortodoxa y una católica. La mezquita estaba repleta de gente, debo confesar que me impresionó el "testimonio" con el cual atendían las palabras del discurso y con la "devoción" -si es válido llamarlo así- con la cual seguían las palabras con gran atención chicos, jóvenes y adultos.

Afuera de la mezquita muchos escuchaban el discurso, gracias a los altavoces, porque no había lugares disponibles dentro, se encontraban atentos en medio de los coches estacionados a media calle. Eran sólo varones, algunas mujeres se encontrarían rezando desde casa por no contar con espacio suficiente en su pequeña zona dentro de la mezquita.
Después de estas imágenes nos podríamos preguntar ¿Dónde quedaron todos los "violentos fundamentalistas árabes" presentados por los medios de comunicación? Nuestra experiencia de un viernes en Ammán en esa mezquita consistió en ver personas de buena voluntad que cumplían con rectitud lo que su religión les indica y que al finalizar incluso algunos se acercaron amablemente para explicarnos lo que acabábamos de ver. Sin duda, una interesante experiencia había comenzado...
El viernes por la mañana, todo el tráfico, el ruido y la fiesta desaparecieron, la ciudad parecía desierta y sólo se veían algunos transportes turísticos ¿dónde estaba toda la gente? Gran parte del 97% de la población se preparaba para ir a las 12pm a la mezquita más cercana a escuchar el discurso semanal y rezar. Era el mismo viernes que la autoridad máxima de la Iglesia Católica llegaba a la ciudad, y la vida de la mayoría seguía con normalidad: el jueves por la noche las fiestas porque los viernes no se trabaja para ir a la mezquita a rezar y muchos aprovechan antes para hacer compras en el mercado cercano.Este viernes después del Regina Coeli, nos detuvimos frente una mezquita que se encontraba entre una iglesia ortodoxa y una católica. La mezquita estaba repleta de gente, debo confesar que me impresionó el "testimonio" con el cual atendían las palabras del discurso y con la "devoción" -si es válido llamarlo así- con la cual seguían las palabras con gran atención chicos, jóvenes y adultos.

Afuera de la mezquita muchos escuchaban el discurso, gracias a los altavoces, porque no había lugares disponibles dentro, se encontraban atentos en medio de los coches estacionados a media calle. Eran sólo varones, algunas mujeres se encontrarían rezando desde casa por no contar con espacio suficiente en su pequeña zona dentro de la mezquita.
Después de estas imágenes nos podríamos preguntar ¿Dónde quedaron todos los "violentos fundamentalistas árabes" presentados por los medios de comunicación? Nuestra experiencia de un viernes en Ammán en esa mezquita consistió en ver personas de buena voluntad que cumplían con rectitud lo que su religión les indica y que al finalizar incluso algunos se acercaron amablemente para explicarnos lo que acabábamos de ver. Sin duda, una interesante experiencia había comenzado...


